María  Santísima  de  los  Dolores,  es  la  primera dolorosa de D. Sebastián  Santos  Rojas del año 1936.  Fue  tallada en la vecina localidad de Valverde  del Camino. Mide 1.55 m. de altura. Es una de las dolorosas más importantes  del  autor,  por  sus características  imitativas  a épocas pasadas,   respondiendo  a  facciones antiguas, siendo distinta a toda la producción  mariana  posterior  (dolorosas  Titulares  de las Hermandades sevillanas  de  El Silencio, El Cerro, San Bernardo, Pasión, Santa Marta, etc).

La  Santísima  Virgen  fue  encargada  al insigne escultor por Dña. Pilar  Rodríguez de Domínguez Rivera, en sustitución a la anterior Imagen de la Virgen, perdida en los terribles sucesos de 1.936.

La  Virgen  presenta  un  bello  rictus  de  amargura y sufrimiento enfatizado  por  la  baja mirada  abstraída  y hacia la izquierda que la Señora guarda, así como la leve contracción de los músculos superficiales y  la  clara  policromía,  de  tono pálido, muy nacarino en contraste con mejillas levemente rosáceas. Sus  cristalinos ojos marrones arrasados por lágrimas,  enmarcados en elegantes  cejas  castañas que se elevan en el entrecejo,  y su pequeña boca entreabierta, así como su fina nariz, dan a la   Imagen  una  dulzura  y  belleza  majestuosa.  Además  su  entrecejo ligeramente  hundido y las cinco lágrimas (dos en la derecha y tres en la izquierda)  que  corren por sus mejillas, en un simbólico paralelismo con las  llagas de su Hijo, hacen que muestre una pena infinita, así como una gran  espiritualidad.  Pasa  inadvertido  el hoyito de barba que trasmite expresividad.  El  cuello de la dolorosa es esbelto, al gusto clásico. Su tocado contribuye a realizar el ovalo facial.

También  sus  manos  delgadas  y  estilizadas  con  finos dedos que comienzan  a  flexionarse  a  partir  del dedo corazón (más notable en la derecha),  sello  personal  del  autor, parecen reafirmar con su gesto la tristeza de la Santísima Virgen.

La  indumentaria  habitual  de  Reina con la que es representada la Virgen   responde  a  la tipología de Mater Dolorosa con saya blanca, que hace  alusión  a  la pureza y la santidad de María, y manto negro, por el luto  manifiesto  en  la  pasión de su Hijo, certificando su condición de corredentora.   Aunque  estos  colores  de  ricas  ropas  pueden  cambiar correspondiéndose con el calendario litúrgico.

La Virgen de los Dolores en La Palma posee una grandísima devoción, siendo  una  de  las devociones de mayor arraigo e importancia en nuestra localidad.

La  Sagrada  Imagen  fue  sometida  a  un  proceso  de  limpieza de encarnadura en el año 1.997 por el escultor D. Manuel Carmona.