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Observamos el paso del Stmo. Cristo de la Buena Muerte, realizada en la Semana Santa de 1946. Durante bastantes años la devota Imagen del Cristo Yacente procesionó tal y como se puede apreciar en la foto. El paso es el mismo que ha poseído la Hermandad, hasta el año 2006. En la presente imagen se puede observar el paso en color caoba, aún si dorar, y los candelabros de la Hermandad de Ntro. Padre Jesús.
Podemos resaltar la seriedad y respeto que guarda el Señor sobre el sudario blanco. Las cartelas del paso están doradas con oro metal, y sin los misterios del Via-Crucis que ahora posee.
Es también llamativo el adorno floral, escaso, de acuerdo con la época, y cómo el lienzo sagrado va salteado de pequeños ramilletes de flores blancas.
Por último decir que al fondo del paso se puede observar el Altar de Ánimas que se llevo al Cementerio Municipal y que en la actualidad está en la Ermita de San Sebastián.
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En esta instantánea del fotógrafo Del Pino, se observan los cultos cuaresmales de la década de los setenta del pasado siglo. Probablemente pueda tratarse de la composición del altar de la Capilla del Santo Entierro para la Función de Instituto del Viernes de Dolores, en conclusión del Solemne Septenario Doloroso precedente.
En esta fotografía se está enfocando la parte superior del recinto, viéndose a la Santísima Virgen de los Dolores en su camarín, flanqueada por los frescos del Discípulo Amado San Juan y Santa María Magdalena, que fueron realizados junto a todos los cuadros murales y exorno pictórico de la Capilla por el maestro D. Rafael Blas. Destaca para su contexto temporal, los exuberantes ramos de claveles blancos sobre nuestras antiguas jarras, que engalanan su altar. Se entresacan altas velas que parten de la mesa inferior de la urna. Resultan muy vistosos los detalles del retablo cerámico del Sepulcro de Cristo que realizara D. Enrique Orce; así como el arco que enmarca el hueco del camarín y la estampación dorada del interior, elementos estos, que en la actualidad no se conservan. La Virgen esta vestida con sus mejores prendas, siendo llamativo la ampulosa toquilla clara que se confunde con el propio tocado que luce. Como siempre lleva en sus manos un fino pañuelo y la característica corona de espinas.